Que sirva de ejemplo

Han sido tantas las decepciones
que pueden venir cuantas quieran.
Tantos sinsabores
que pueden aparecer
uno a uno.
Uno y otro y un tercero.
Y otro más, si quiere.
A cada sinsabor
un dulce.
A cada decepción
me acompaña tu mano.
(olvidé decirlo)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué bueno es tener alguien cerca que te ayuda, que te escucha y te acompaña.