Minifaldas y tacones

Vamos a tener un verano tan caluroso que ya tengo ganas de ver minifaldas y tacones.
He empezado a hacer como cualquier madre de familia: sacar la ropa del armario, limpiarlo, recolocar la ropa de invierno y dejar a mano la de verano. Pero he caído en la cuenta de que mis pantalones y camisetas sirven para lo uno y para lo otro, de manera que he llamado a mi madre.
Respuesta: "¿Quieres que vaya yo, hijo mío, y te lo ordeno?".
Son este tipo de sensaciones que te hacen sentir bien y mal al mismo tiempo. Por un lado soy suficientemente mayor para mirar minifaldas y tacones. Por otro lado, qué bien que mi mamá me cuide y se preocupe por mí.
Al menos el armario está más limpio, aunque igual de ordenado porque las posibilidades son limitadas.
Lo segundo que he hecho es pensar en qué libro leo estas vacaciones. De hecho es una de las recomendaciones de los suplementos dominicales. Pero claro, entre que apenas tengo días de vacaciones en verano y que leo las mismas cosas independientemente del clima, la pregunta ha sido: "¿Estoy tonto o estoy tonto?". No os digo la respuesta unánime de mis retoños y mi señora, conocida de sobra es.
Tercera cuestión: factor de protección solar. Idea olvidada porque este año no hay playa por razones mencionadas.
Cuarta: chancletas. Uf, con lo que me suda el pie.
Quinta: me estoy descorazonando, así que he hecho lo que se presuponía desde el primer renglón...A saber, lo mejor del verano...
Minifaldas y tacones.

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