Hacer trampas para llegar más lejos

Un día descubrí que con dos cervezas encima mis chistes sonaban mejor.
Otro día descubrí que con cuatro cervezas bailaba muchísimo mejor.
Un día descubrí que con diez cervezas no se me empinaba, con lo cual, no me servía ligar.
Otro día descubrí que con quince cervezas me caía repetidas veces bailando.
Moraleja: si haces algo mal, corre porque la policía corre mucho.
Siendo un chaval me llevé una tremenda decepción porque Ben Jhonson corría dopado y le daban la medalla al prepotente de Carl Lewis (también sospechoso, pero como buen eeuuense, no cazado). Fue el primer aviso, pero quedaba lejos porque eran de fuera.
Luego empezaron a pescar a españoles y el deporte se enturbió.
La noticia del día es sobre Marta Domínguez, atleta que no sería noticia si no hubiera ganado mil medallas y si, ¡vaya!, no estuviera acusada de traficar con sustancias prohibidas.
No nos engañemos, ¿quién conoce ni tres nombres de atletas españoles?
Le he dado muchas vueltas, a mí esta mujer me ha puesto los pelos de punta desde hace años. Sigo el atletismo de manera intermitente desde que mi padre me lo inculcó y he visto cómo determinados países destacan de manera portentosa (siempre se ha dicho que debido a sus sistemas de educación y entrenamiento. Luego hemos visto que no era única y exclusivamente esto), mientras que España apenas raspaba el liderazgo en algunas categorías (medio fondo, fondo, maratones).
Le he dado vueltas y luego he pensado: ¿Acaso no es el juego favorito de los españoles hacer trampas? Ser más listo que el vecino, comprar más barato, defraudar hacienda (porque hacienda no somos todos), saltarnos el semáforo en rojo, ir a 150, mangar en El Corte Inglés. Pequeñeces que nos caracterizan.
Confío en que esta mujer no sea condenada finalmente y que sean otros. Pero habrán sido otros, habrán dañado la imagen de un deporte del que apenas se puede sobrevivir...Y no nos equivoquemos, no es minoritario porque miles de niños y chavales se dedican a hacer atletismo, hasta que se dan cuenta de que no se puede vivir de manera profesional de él (a veces, ni siquiera los deportistas olímpicos).
¿Qué se puede hacer? ¿Machacar al médico, machacar al traficante, machacar al productor, al farmacéutico, al intermediario, al deportista, al niño?
He visto a deportistas desde los años 80 que podrían ser sospechosos de abusar de sustancias pero no los han cazado. Hay algún ciclista eeuuense que me cae especialmente mal y es casi seguro que se dopa, pero nadie lo ha pillado.
La drogadicción es un tema peliagudo que me hace ser precavido porque me hace pensar en los
TRAMPOSOS QUE RECURREN A LAS TRIQUIÑUELAS PARA IR MÁS LEJOS EN SUS TRABAJOS.

1 comentario:

Juan dijo...

Échale un ojo a lo que cuenta el amigo y compañero Morín en su blog:
http://tuneladoradeportiva.blogspot.com/2010/12/no-todos-los-deportes-son-iguales.html