un día tonto lo tiene cualquiera

no soy de los que se hacen enemigos, de hecho apenas tengo, salvo dos o tres capullos a quienes he dejado de hablar por capullos (¡menudos enemigos!) o dos personas a quienes he dicho lo que pensaba de ellos, con lo cual no me siento mal por dejar de hablarles.
de hecho debería tener más enemigos porque es mucha la gente que se ha aprovechado de mi estupidez y mi candidez. a esas personas a quienes tendría que haber partido la cara, sin preguntar.
los tipos más peligrosos que he conocido no lo aparentaban. me dieron un consejo: "No hables demasiado, haz lo que tengas que hacer". y yo hablo mucho. eran (y son) tipos menudos, delgados, con cara de persona normal, hasta que se les descompone, tipos que han recibido puñaladas e incluso balazos, pero que se entretenían cuidando gatos o tallando madera.
me decían, "coges a un tipo contra la pared, la pones un pincho en el cuello y le dejas claro que contigo no se juega".
llevo un par de semanas que no tengo ganas de escribir, apenas de hablar, he cogido mi libreta de escribir recetas de cocina y he hecho un repaso de esa gente a quien debería haberle partido la cara.


1 comentario:

Juan dijo...

Yo no soy de pegar, pero si necesita ayuda para el reparto de leña ya sabe dónde encontrarme. Llevaré mi propio bate.