Días laborables o entre semana

Hoy he venido a Campollano en autobús, por el frío, porque sí, esas cosas.
Y como la radio en mis auriculares iba y venía por culpa de las radiaciones, las antenas o los baches, me he puesto a cotillear.
Una de las pegas que tenemos los cotillas es que nos quedamos embobados y así me ha pasado esta mañana. A mi lado una pareja de unos cuarenta y pocos años cuchicheaba en voz muy baja, lo cual ha llamado más mi atención, porque cuanto más bajo hablas, más interesante es lo que cuentan (o esconden).
Hablaban de sus cosas, de sus cosas.
Y, claro, esto ha llamado poderosamente mi atención.
Como hablaban tan bajito sólo he podido sacar retazos de conversación, "que si lo hacían poco, que si lo hacían durante poco tiempo, que si deberían hacerlo más". Vamos, cosas normales en una pareja. Hasta que el hombre ha soltado una de esas frases que se le quedan a uno grabadas. "Es que no follamos en laborables, coño".
Claro, no he podido reírme porque se supone que no estaba escuchando pero me ha dado la risa, aunque, por otro lado, he reconocido que son muchas las parejas de amigos que, por unas u otras razones, limitan el acercamiento marital a los fines de semana o festivos.
Y luego me he acordado de la conferencia del otro día de Bernabé Tierno que insistía en que para ser feliz, además de otras cosas, había que "echar dos al día".

1 comentario:

Juan dijo...

Dos al día no es amor, ni siquiera vicio. Es gimnasia.