Monopoli, cómo salir de la cárcel y llevarte el dinero

Sí, sí, sí, Mario ya está aquí.
Luego dicen que la cultura no mueve a las masas.
Un señor que pasa sus días en la cárcel, al que condenaron por robar, sí, aquello que nos decían en el colegio que estaba mal. Pero, ay, un señor con traje y corbata, no un yonki con una jeringuilla.
La literatura de libros gordos (más de 500/700 páginas) vende y vende mucho. Me río yo del pirateo y la ley de la chica del cine.
La literatura mueve a las personas, incluso en Albacete, donde no se mueve nadie por nada, y con el frío que hacía. Por ver a una persona que se ha hecho famosa por...a ver...su narrativa, su poesía, su arte...no sé, me faltan datos.
De hecho no quiero ni escribir su nombre porque como sé que me lee, me podría denunciar por llamarlo ladrón, cosa que sólo puede decir un juez en España, el resto tenemos que decir presunto sinvergüenza, presunto ladrón, presunto caradura, presunto tomapelos.
Lo que no es presunto es listo. Es más listo que el hambre y mueve a las masas.
Pero me da una rabia terrible que un tipo así se considere escritor (si no le han escrito el libro...presuntamente) mientras que los escritores profesionales, serios, concienzudos, buenos, se las vean y se las deseen para publicar y vender.
Pero claro, algunos lo que venden es su alma al diablo, otros no.
Y quien diga que no se lee en España, que se hubiera pasado ayer por la librería Popular (un acierto, amigos, en serio) a ver las colas que llegaban a la esquina, para tener una firma de un tipo de quien no habría que fiarse porque lo que firmó en el pasado, le llevó (sin pasar por casilla de salida) al truyo.
(Ah, no tengo nada contra él porque no lo conozco)

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