RETO FANCINE 2010, conseguido

Aunque el número oficial de fancines (fanzines para algunos) fue similar al del año 2009, el Reto Fancine de 2010 trajo algunas cosas que, sin duda, cambiarán el estilo e idiosincrasia de este festival cultural, artístico y literario del invierno albaceteño.

Por un lado la afluencia de público, sobre todo femenino, le ha dado un carácter que antes no tenía. Algunos lo calificaron de comercial, otros directamente de vendido. Los menos juraron que no volverían (no por las chicas, claro).


Hay quien dice que la afluencia se incrementó porque las cervezas en el Aqua estaban a 1 euro y esto, en época de crisis, es de agradecer.

Por otro lado, hay que destacar la calidad. Algunos de los fancines son realmente buenos, otros más bien malos, mal impresos, mal grapados, sin corregir, con los índices mal puestos. Pero estas características son propias de los autores, desganados en su mayor parte.

Pero lo que primó fue la chulería. Empezando por los creadores del Triqui (camuflado adrede en la fotografía. De Miguel Angel Aguilar y Alejandro Fernández) y seguido por los Tangrama I y II (de Alfonso Tornero), con unas calidades artísticas, de diseño, impresión y dibujo que nos dejaron a los demás a la altura de la fotocopia. Muy mal, muy mal. Las protestas no se hicieron esperar y los mandamos al calabozo del Aqua.

Una vez superados los disgustos, nos dedicamos a beber, mirar a las chicas, beber, mirar a las chicas y, algunos ojear fanzines (esta vez con z) para disimular (habían venido nuestras mujeres).

Total, una noche de humor donde no faltaron sexo, asesinatos, música, cine, culturetas, frikazos, cervezas, churrerías, vampiros, poemas, dibujos y todas esas cosas que nos hacen mejores personas.
Propuesta para 2011 y por unanimidad: incendiar copisterías.

Propuesta 2 (censurada y con pitos): cenar en otro sitio que no sea el chino.

2 comentarios:

M. dijo...

¿Vale aunar las dos propuestras en una? Incendiemos los restaurantes chinos y cenemos en una copistería. Total, los precios de uno y otro negocio se parecen cada año más...

M. dijo...

¿Vale aunar las dos propuestras en una? Incendiemos los restaurantes chinos y cenemos en una copistería. Total, los precios de uno y otro negocio se parecen cada año más...