Los que no están frente al mal gusto de los que quedan

Hoy fue un día normal y corriente, de otoño en Albacete, con sol, fresco y luego más fresco.
Quedé con Teresa y criticamos a viejas amigas, para eso quedan los amigos.

Hablamos de cómo la vida juega con nosotros. Cómo nos promete una cosa, nos acerca el dulce de membrillo a los labios y desaparece cuando empiezas a acostumbrarte.
Juega con nosotros y, salvo que seas un testarudo, deberías acostumbrarte a jugar con ella.
Como me ha sucedido a mí, de la manera más estúpida del mundo. Como le ha sucedido a mi primo Rafa (en verdad es el gigante primo de Zumosol)
Revisando el maldito Guasap he visto que el teléfono de mi cuñado, el teléfono que desapareció hace muchos años y que, por esas cuestiones de la cercanía, de abrazarme a los detalles, no fui capaz de borrar, se lo habían dado a alguien.
¡Una tontería!
¡Una bobada!
la vida juguetona en El Jardín de las Delicias
Un número, un simple número de teléfono que desapareció y al pasar los años, la compañía telefónica lo ha dado a alguien que necesitaba un número de teléfono. Yo no necesitaba el número, no lo iba a utilizar, pero estaba ahí cada vez que llamaba a mi hermano (por cuestiones alfabéticas), me sonreía reecordándolo, porque el tiempo es otro juguetón imposible.
Traté de verlo con objetividad, con precisión alemana, pero no pude. ¿Por qué este número de teléfono concreto? ¿Por qué se lo han dado a alguien? ¿Por qué?
Porque la vida juega con nosotros.
A la familia de mi primo Rafa les ha llegado una notificación de la ITV, una cosa normal. Le indican que no les consta que haya pasado la ITV. Algo normal. Si no fuera porque mi primo Ferran se fue hace 23 años, ¡23 años! Y algún idiota, inepto, estúpido hijo de cien padres manda un aviso administrativo.
Una tontería. Quizás para ellos, no para mí, no para mi familia.
Nos acercamos a los siete años desde que Nacho nos abandonó.
El tiempo mitiga, el tiempo es un encantador de serpientes. Aparece cada vez que suena una canción, cada vez que ojeo un libro concreto, cada vez que emiten una película específica.

Teresa, que se ha transformado en maga generosa, me regaló un par de consejos delicisiosos para controlar el dulce de membrillo, para controlar la vida cuando juega, para poder aguantar de septiembre al septiembre próximo.

2 comentarios:

Laura dijo...

La vida es un poco mierda, pero a veces hay redacciones tan chulas que queman una ciudad noche tras noche y se convierten en algo mas.
Las penas con risas sinceras parece que duelen menos.
Y por supuesto, criticar en buena compañía siempre es divertido.

MGVS dijo...

Amiga!