Todavía me estoy recuperando del paseo que me di por Badalona. Como es de imaginar, subía y bajaba esta cuestecica para ahorrarme las cañas y mis hijos llevaban una risilla en plan Beavis y Butthead, ji-ji-ji-ji-ji, ju-ju-ju-ju.
miércoles 9 de diciembre de 2009
Anís del Mono
Todavía me estoy recuperando del paseo que me di por Badalona. Como es de imaginar, subía y bajaba esta cuestecica para ahorrarme las cañas y mis hijos llevaban una risilla en plan Beavis y Butthead, ji-ji-ji-ji-ji, ju-ju-ju-ju.
jueves 3 de diciembre de 2009
Las negras verdes
Hoy es un día para las negras verdes.
El día en que seremos más sostenibles y con suerte, nos cacen antes en Internet.
Es el día en que el Reto Fancine nos trae locos a más de tres (sobre todo a las parejas de varios de nosotros).
Es el día en el que el viento nos hará enloquecer, como a un balear cualquiera.
Hoy es un buen día para no hacer nada, tomarse un café mientras las ramas de los árboles destrozan coches y cierran los parques porque los niños, al caer por el tobogán, salen disparados tres metros más allá.
Hoy he visto periódicos volando por las calles, bajaban para colarse en bolsas del Mercadona y retomaban el vuelo sobrevolando Albacete, como un avión de la OTAN.
Hoy es un buen día para las negras verdes.
viernes 27 de noviembre de 2009
El mar a mis pies
El niño salió del vientre de su madre. Hacía un frío terrible. Era diciembre.
Lo primero que escuchó fue su propio llanto, sería por el frío.
Luego oyó que a gente lloraba a su alrededor, “¿por qué lloran todos?”, pensó.
Apenas podía abrir los ojos, así que no lo hacía.
Encontró los brazos y el pecho de mamá.
Y muy cerquita, oía la voz de papá.
El ruido de lágrimas cayendo al suelo continuaba. El bebé pensó que sería la lluvia que se había colado en su habitación.
Ya no hacía frío. Su mamá lo tenía bien abrazado contra su pecho.
Seguía con los ojos cerrados, estaba medio dormido.
Oía pies que entraban.
Pies que salían.
Voces familiares, voces en susurros.
Y lágrimas, muchas lágrimas.
Hugo imaginó que la habitación del hospital debía de estar inundada.
¡Qué imagen más bonita!
¡El mar a sus pies!
Intentó verlo. Hizo fuerza, hizo mucha fuerza hasta que se le abrieron los ojos.
Dos grandes ojos resplandecientes.
Pero no tan brillantes como la sonrisa que escapó de sus labios.
Las lágrimas pararon en ese mismo instante.
martes 24 de noviembre de 2009
Mochilas de colores
Albacete puede parecer gris a primera hora de la mañana, incluso limitado a los sonidos de coches y operarios de la construcción. Trataba de abandonar esta idea subiendo el volumen de mis auriculares cuando, tras una esquina, me ha sorprendido un tremendo escándalo.
Niñas de colegio (y algún niño) con perversas intenciones a juzgar por el tono de sus risas.
Todas ellas con zapatillas de deporte de color blanco, todas ellas con vaqueros, todas ellas con mochilas colgadas a la misma altura. Mochilas de idéntico diseño y tamaño.
¡Pero cada una de diferente color!
Y no puedo reproducir las tonalidades porque mi ordenador no tiene tanta resolución.
Un destello de risas entre los ruidos.
Un destello de colores maquillando la ciudad a una hora temprana.
Por un instante, al verlos llegar y concentrarse frente a las puertas del colegio (se da la contradicción de que muchos preadolescentes van al colegio, y muchos niños van al instituto) he pensado, he tenido la certeza, de que iban a derruirlo.
Ha sonado en mi mente, sin querer School's out, y el ruido repentino de una hormigonera cercana lo ha confirmado.
Las mochillas iban llenas de herramientas, quince chicas y dos chicos se han lanzado contra la pared del patio, supongo que es un buen sitio por donde empezar.
Los padres, que estaban dejando a sus chicos menores en el colegio, los han vuelto a subir con prisas a los coches. Temían lo peor.
Yo no podía dejar de mirar las mochilas de colores, ahora vacías en el suelo. Todas ellas de idéntico diseño, del mismo tamaño, incluso vacías. Cada una de ellas de diferente color.
Lo veréis hoy en las noticias.
jueves 22 de octubre de 2009
Aviador Dro y Radio 3
Siendo un enano, me llevaron a mi primer centro comercial y supuso un choque frontal a mis creencias, sobre todo porque en mi vida había visto más de dos tiendas juntas que no fueran a lo largo de la calle de la Plaza en Villarrobledo.
Mis hermanos compraron seis o siete cintas cassete (ver enlace) del Aviador Dro que yo sólo podía escuchar a escondidas y que luego he podido escuchar diez millones de veces.
La única manera que tenía de enterarme de lo que sucedía musicalmente que no fuera directamente vomitivo (me ahorro nombres), era escuchando Radio Nacional, que pronto pasó a ser Radio 3. Me ha acompañado ni sé las veces, he descubierto grupos, he pasado el rato.
Me parece a cuento hablar de Radio 3, y más en concreto del tiempo que le queda de vida. No hay más que remitirse a la nueva programación y, sobre todo, al foro abierto que tienen que se los va a cargar si no hacen algo.Allí no hay anónimos posibles, gente que da la cara y dice lo que piensa, y es sencillamente una cosa: quieren escuchar música que no se oiga en otras partes, lo cual en España es bastante complicado.
Remontarse en el tiempo es lo que me pasa a mí, que al sintonizar la vieja Radio 3 me da la sensación de poder descubrir cosas nuevas, lo cual no sucede ahora.
miércoles 21 de octubre de 2009
Que sirva de ejemplo
que pueden venir cuantas quieran.
Tantos sinsabores
que pueden aparecer
uno a uno.
Uno y otro y un tercero.
Y otro más, si quiere.
A cada sinsabor
un dulce.
A cada decepción
me acompaña tu mano.
(olvidé decirlo)
jueves 15 de octubre de 2009
El signo de los tiempos
Por casualidad, su novia comparte la aguja con él, y le sucede lo mismo.
Es una canción de Prince, y si tenéis la posibilidad de ver el vídeo, hacedlo, da miedo la sencillez del mensaje.
Es importante retomar los mensajes sencillos con contenido importante.
Mi amigo Paco diría "filosofía de lo sencillo".